
El incienso que huele a devoción
y a mentira me deshilacha las tripas,
me asfixia, me duele, me marea.
El nombre del amor se ensucia
y pies descalzos lo desandan
doliendo la sinrazón del absurdo.
La pasión no sabe de exhibiciones
no entiende de espectáculos,
ni de disfraces.
Llora el desagravio en
cada estación de penitencia
y grita desesperada: ¡levantaos!
Y las flores se tiñen de vergüenza
y la música entona opio en los respiraderos
y la comedia se muere de risa
y el amor…
El amor sigue llorando:
¿No habéis entendido nada?
y a mentira me deshilacha las tripas,
me asfixia, me duele, me marea.
El nombre del amor se ensucia
y pies descalzos lo desandan
doliendo la sinrazón del absurdo.
La pasión no sabe de exhibiciones
no entiende de espectáculos,
ni de disfraces.
Llora el desagravio en
cada estación de penitencia
y grita desesperada: ¡levantaos!
Y las flores se tiñen de vergüenza
y la música entona opio en los respiraderos
y la comedia se muere de risa
y el amor…
El amor sigue llorando:
¿No habéis entendido nada?