
Hoy es uno de esos días en los que quiero irme del mundo. Es uno de esos días en qué todo me satura, necesito pensar, necesito estar tranquila, necesito estar conmigo, preciso la soledad, estar en ninguna parte, fuera de todo.
Es uno de esos días en que todas las influencias externas me inundan, me absorben, me quitan energías, es uno de esos momentos en los que requiero tomar decisiones escuchándome sólo a mi, me preciso y no me encuentro. Qué difícil abstraerse, qué imposible escuchar el silencio en mi cabeza sin ver caras, recordar consejos, sentir miradas aprobando o desaprobando.
Escucharme sólo a mi. No consigo atenderme, sentirme, percibirme, a veces creo que es conmigo con la única persona que no soy capaz de hacerlo. Yo, conmigo, sin ti, sin él, sin ella, sin nadie, conmigo. Si no me siento, si no me oigo, no sabré qué quiero y tomaré decisiones en función de lo que determinan mis circunstancias. ¿Podré desvincularme de ellas? No quiero sentirme un robot, predestinado por el mundo en el que vivo, programado para hacer felices a los demás, programado y enseñado hasta el punto de no saber si lo que siento lo siento por mí o porque es lo que me han contado que debe emocionarme.
Hoy es uno de esos días en los que necesito escarbarme, y buscar dentro de mí, buscarme y encontrarme, encontrarme y conocerme, conocerme y aceptarme, aceptarme y quererme….pero amar a quien verdaderamente soy y no lo que el mundo ha determinado que yo sea.