jueves, 22 de enero de 2009

TAN SOLO DEJA QUE TUS DEDOS...


Tan solo deja que tus dedos
me perfilen los vértices omitidos,
poblando los vacíos anónimos
que se nombrarán a tu tacto.

Acaricia las reservas de mi piel acorazada
que sólo cristalizan si se acoplan a tu aroma.

Nutre tu deseo en mis provisiones
de ansia fugazmente satisfecha,
forjadas a pico y pala en lechos
pasajeros y a retales complacidas.

Esconde los temores en mi sombra
y amansa tu entereza derrotista.
Acomoda tus recelos en mi impulso,
quiebra tu pose y baja la guardia;
mi ejercito claudica ante tu desnudo.

9 comentarios:

Carmen dijo...

uauuu, qué poema más sensitivo, aquí tan lejos he podido sentir la caricia. Muy bueno almada, como todo lo que escribes, un beso guapa.

Roberto dijo...

claudico, me entrego, capitulo, firmo mi rendición ante la tiranía hermosa de tus versos...

rodri dijo...

las ansias siempre son fugazmente satisfechas...pero este poema satisface eternamente mis ansias.
Un abrazo

Anita dijo...

que pluma!!...¿quiénes son tus musas que tan bien te inspiran para escribir así??
Precioso!

besito!

María dijo...

Gracias Carmen, Roberto, Rodri y Ana, sino fuera por estos comentarios no tendría tanto sentido pasarme toda la tarde escribiendo, desnudándome...
BESOS, BESOS, BESOS Y BESOS!!!!

gloria dijo...

Por favor!! Pero qué maravilla de poema, no sé ni qué decir. Muda, maravillada y muda me dejas.
Besos

Eduardo Flores dijo...

Hola María,

Me reconozco cautivado, hechizado, pequeño ante tus versos. La sutileza y la imagen danzan de tu mano al son de sonatas pianísimas. De dónde sales? Cautivado ante un buen puñado de palabras bien intencionadas.

Ahora compañera en el verso, quisiera informarte de un incipiente nacimiento en el que tu buen hacer podría aportar un muy mucho:

http://lamuertedelsuspiro.blogspot.com/2009/01/exiliados-de-macondo.html

Por favor, lee esta sugerencia colgada en mi blog y, si te parece, me mandas tu dirección de correo a la dirección que allí aparece para poder dirgirme a ti con más información.

Un saludo,
Eduardo Flores.

marisa dijo...

Son preciosos María... Un sensual goce...de palabras. Besos

Rosa dijo...

Pues sí, dejarnos llevar sólo por las caricias sin nada más. !Si sólo existieran ellas¡