ya os contaré...)
Tengo el pecho abierto
en mitades encontradas,
partes que se anudan
mordiéndose el miedo,
llorando rabias enquistadas.
Las manos agujereadas
no filtran tus caricias
y se me derraman
mojándome el ombligo.
Flujos estancados
bullen conteniendo
los cauces inminentes
y acaricio la humedad
de tu incansable riego.
El reflejo de tus ojos
traquetea con mis miedos
y me reconozco en tus pupilas.
Tiemblo, lloro y mis pies helados
se funden en tus rodillas calientes
paralizando la huida,
paralizando,
paralizando,
¿paralizando?
La cadencia de parálisis que no cesan
se ríen de la inmovilidad que muere.