
Temo mirarte,
perderme en tus ojos,
desvanecer en tu abrazo,
calarte hasta los huesos.
¿Y después qué?
¿Qué hago yo
perdida, invisible
y habitando huesos
que no son míos?








Quizás nos habíamos dicho más cosas con la mirada de las que nunca podríamos haber verbalizado. Conscientes de nuestras irreconciliables diferencias armamos un muro de incomunicación para no desgarrar la magia que nos hace permanecer horas amándonos porque sí. Sabíamos que romper esa tregua podría humanizar el hechizo que suponía entrevistarnos con los ojos y con las manos. Ayer me hiciste un regalo envenado: un ticket de una hora para decir la verdad. Ya no podías seguir amando sin la certeza que ofrecen las palabras. ¿La certeza de las palabras? ¿Hay algo menos infalible que el verbo? Tuvimos nuestra dosis de verdad y vino a confirmar lo que me habían dicho tus manos y tus ojos. Nuestro tiempo de realismo parió palabras de amor y la validez del ticket caducó antes de que habláramos de la imposibilidad de materializarlas, mi amor.
687474703A2F2F7777772E6573746164697374696361736772617469732E636F6D2F65737461646973746963617320677261746973
|
| Estadisticas Gratis |